4 de enero de 2011

La Rose de France

"La Rose de France"

"Tengo confianza. Vivo más tranquilo, camino por mis días con menos recelo. Pero no olvido que la vida y todas sus grandes cosas son eternas y momentáneas, y que de pronto en un instante podemos quedarnos ciegos en medio de la luz, muertos en medio de la vida, solos en medio del amor."

29 de diciembre de 2010

al borde de la espuma

al borde de la espuma

[...]
si soplaras en mi corazón, cerca del mar, llorando,
sonaría con un ruido oscuro, con sonido de ruedas de tren con sueño,
como aguas vacilantes,
como el otoño en hojas,
como sangre,
con un ruido de llamas húmedas quemando el cielo,
sonando como sueños o ramas o lluvias,
o bocinas de puerto triste;
si tú soplaras en mi corazón, cerca del mar,
como un fantasma blanco,
al borde de la espuma,
en mitad del viento,
como un fantasma desencadenado, a la orilla del mar, llorando.

22 de diciembre de 2010

es allí adonde voy

es allí adonde voy

Más allá de la oreja existe un sonido, la extremidad de la mirada un aspecto, las puntas de los dedos un objeto: es allí adonde voy. La punta del lápiz el trazo. Donde expira un pensamiento hay una idea, en el último suspiro de alegría otra alegría, en la punta de la espalda magia: es allí adonde voy. En la punta del pie el salto. Parece historia de alguien que fue y no volvió: es allí adonde voy. ¿ O no voy? Voy, sí. Y vuelvo para ver cómo están las cosas. Si continúan mágicas

16 de diciembre de 2010

huellas

huellas

Soledad, libertad,
dos palabras que suelen apoyarse
en los hombros heridos del viajero.

De todo se hace cargo, de nada se convence.
Sus huellas tienen hoy la quemadura
de los sueños vacíos.

13 de diciembre de 2010

la ciudad del pasado

la ciudad del pasado

Ante mis ojos se extendía una ciudad extraña, de la cual emergía una humareda oscura de múltiples matices, que se movían lentamente como fantasmas.
Una tenue nube ocultaba casi completamente la ciudad de mi vista.
Tras un momento de silencio, exclamé:

-¿Qué es lo que estoy viendo, Vida?

Y la Vida me contestó:

-Es la Ciudad del Pasado. Mira y reflexiona.

Contemplé aquel escenario maravilloso y distinguí numerosos objetos y perspectivas: atrios erigidos para la acción, que se erguían como gigantes bajo las alas del sueño; templos del habla, en torno a los cuales rondaban espíritus que lloraban desesperados o entonaban cánticos de esperanzas. Vi iglesias construidas por la fe y destruidas por la duda. Divisé minaretes del pensamiento, cuyas espiras emergían como brazos levantados de mendigos; almacenes de secretos custodiados por centinelas de la ocultación, y saqueados por ladrones de la revelación; santuarios de sueños embellecidos por el letargo y destruidos por la vigilia...

8 de diciembre de 2010

cuando despierten...



Trata de guardarlas, poeta,
por más que sean pocas aquellas que se detienen.
Las visiones de tu amor.
Ponlas, medio ocultas, entre tus frases.
Trata de retenerlas, poeta,
cuando despierten en tu mente
en la noche o en el fulgor del mediodía.

7 de diciembre de 2010

llueven palabras

llueven palabras

Flotan palabras
suspendidas en el aire,
el viento las mece suavemente,
las trae y se las lleva.
Llueven palabras,
se dejan caer,
buscan corazones solitarios
para dejarse querer.

4 de diciembre de 2010

¿lo encontraremos?

¿lo encontraremos?

Lo encontraremos...sí...
nuestro beso.
Será
en un lecho de nubes,
o de ocasos?
Será
este minuto próximo,
o mañana,
o el siglo por venir?
Vivos, o no?
Lo sabes?

3 de diciembre de 2010

desde el lago

desde el lago

Nos visita el amor. Tiene la casa
una memoria ciega
de sol sobre los brazos
y la pasión desierta de hierbas por la piel

Debemos abrazarnos seriamente
esta mañana gris de todas las nostalgias
y pactar con la luz
que empieza a incomodarnos
debajo de las puertas
como un mirón secreto al que hay que soportar.
[...]
Es más sabio el amor cuando amanece,
cuando ya empieza a oírse la mañana,
por el camino largo, desierto de tu piel.

1 de diciembre de 2010

me dueles

una sucesión infinita de pasos

Mansamente, insoportablemente, me dueles.
Toma mi cabeza. Córtame el cuello.
Nada queda de mí después de este amor.

Entre los escombros de mi alma, búscame,
escúchame.
En algún sitio, mi voz sobreviviente, llama,
pide tu asombro, tu iluminado silencio