Aprende.
A no esperar por ti pues no te encontrarás.
En el instante de decir sí al destino
incierta te detuviste, enmudecida
y los océanos después sin prisa te rodearon
cierro los ojos y un silencio suave, como de algodón, se acurruca en mis bolsillos...
encuentro mi lápiz, el de dibujar sonrisas,
una nube me invade el cuerpo, penetra y se acomoda en mi alma
un cielo salpicado de pájaros se derrumba sobre mi ...
tengo un recuerdo ... y otro, y otro, y otro más ...