Somos lo que recordamos, la memoria es nuestro hogar nómada.
[...]
Por eso, hay una clase de melancolía que no atrapa, sino que nutre la libertad. En esa melancolía como espuma en las olas, se alzan los sueños
todos los que amo están en ti
y tú en todo lo que amo...
Porque sueño y recuerdo tienen fuerza
para obligar la vida,
aunque sean no más que un límite imposible
Me dirás que no es cierto, pero de vez en cuando parece
que el mundo se detiene. Que ha dejado de girar y,
por una vez amable con nosotros y como avisándonos,
nos prolonga ese preciso momento, por siempre...
si me rescatas del frío,
prometo abandonar el invierno para siempre