
Mansamente, insoportablemente, me dueles.
Toma mi cabeza. Córtame el cuello.
Nada queda de mí después de este amor.
Entre los escombros de mi alma, búscame,
escúchame.
En algún sitio, mi voz sobreviviente, llama,
pide tu asombro, tu iluminado silencio
Los silencios siguen estando ahí. Es parte de nuestra rutina.
ResponderEliminarUn abrazo
La tardor encara et posa més romàntica...
ResponderEliminarUna meravella de foto y poesia.
Petons