viejos cafés de París, calles adoquinadas, tertulias inacabables, el tiempo que se desliza suavemente... y esa luna color de viejo saxofón. Pero nos queda la memoria ¿no?
viejos cafés de París, calles adoquinadas, tertulias inacabables, el tiempo que se desliza suavemente... y esa luna color de viejo saxofón. Pero nos queda la memoria ¿no?
ResponderEliminar