Somos lo que recordamos, la memoria es nuestro hogar nómada.
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Por eso, hay una clase de melancolía que no atrapa, sino que nutre la libertad. En esa melancolía como espuma en las olas, se alzan los sueños
todos los que amo están en ti
y tú en todo lo que amo...
Porque sueño y recuerdo tienen fuerza
para obligar la vida,
aunque sean no más que un límite imposible
Me dirás que no es cierto, pero de vez en cuando parece
que el mundo se detiene. Que ha dejado de girar y,
por una vez amable con nosotros y como avisándonos,
nos prolonga ese preciso momento, por siempre...
si me rescatas del frío,
prometo abandonar el invierno para siempre
¿Quién habrá inventado la música?
¿El viento? ¿El mar? ¿La lluvia?
¿Cuándo habrá nacido la armonía?
¿Qué habrá sonado primero?
¿Acaso no es cierto que cada vibración de nuestras vidas se compone de billones de pequeños destellos?
El pasado es la única temporada que crece cada día.
Y nunca está completo.
La memoria se queda apenas con fragmentos...
Dicen que en el pasado crecen las semillas del futuro, pero en qué jardín...
Me apoyo en una valla, estiro las piernas, me atraganto y toso, siento los latidos en mi sien y espero a que regresen los recuerdos. Pero tú no estás...
descubro el sol
todos los días
y entre valles
volcanes
y despojos de guerra
avizoro la tierra prometida...