Vida, mi vida, déjate caer, déjate doler, mi vida,
déjate enlazar de fuego, de silencio ingenuo...
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
A solas con tu imagen,
cada cual se conoce por este sentimiento
de cansancio, que es dulce —como un brillo de lágrimas
que empaña la memoria de estos días,
esta extraña semana.
[...]
Tardan las cartas y son poco
para decir lo que uno quiere
Cada ciudad puede ser otra
cuando el amor la transfigura
cada ciudad puede ser tantas....
Y estoy abrazado a ti sin preguntarte,
de miedo a que no sea verdad
que tú vives y me quieres.
Y Dios me hizo mujer,
de pelo largo,
ojos,
nariz y boca de mujer.
[...]
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceo con cuidado
el número de mis hormonas.
[...]
Nacieron así las ideas,
los sueños,
el instinto....
La vida es un acto de resistencia y de re existencia; vivimos, revivimos. Pero todo se sostiene en la memoria. Somos lo que recordamos, la memoria es nuestro hogar nómada
Con sólo mirarme me liberas,
aunque yo me haya cerrado como un puño
siempre abres
pétalo a pétalo mi ser,
como la primavera abre con un toque
diestro y misterioso su primera rosa.
[...]
Nadie, ni siquiera la lluvia,
tiene manos tan pequeñas
Por los besos que aún nos quedan en la boca
por los miles de homenajes que nos dimos
por nadar y no guardar nunca la ropa
por los dedos juguetones del destino
porque fuimos lo que fuimos...
La dulzura, el calor de los labios a solas
en medio de la calle familiar
igual que un gran salón, donde acudieran
multitudes lejanas como seres queridos.